Protección y sobreprotección a los hijos: ¿dónde está el límite?

Yelmo Talks | Inma Gómez, Pedagoga y experta en Neuropsicología Educativa

«Ser buenos padres no significa estar constantemente al servicio de los hijos; hay que cuidarles, pero dejándoles espacio para crecer. No hay que educar niños perfectos, sino personas felices, porque la perfección no existe»

 

El sábado 3 de marzo tuvo lugar en la Asociación El Yelmo una nueva edición de los YelmoTalks. Esta vez, se trató un tema de gran actualidad: la sobreprotección a los hijos. La sesión estuvo a cargo de Inma Gómez, pedagoga, orientadora y experta en Neuropsicología Educativa.

En la sesión, Inma Gómez analizó algunas de las características de la sociedad actual, tales como la falta de tiempo, la huida del sufrimiento por sistema, el relativismo o la cultura de la imagen. «Esto provoca que fácilmente tengamos un concepto erróneo de la felicidad, basada en la búsqueda del bienestar a toda costa, cubrir las necesidades y huir del sufrimiento, lo cual da lugar a lo que hoy llamamos la generación blandita», apuntó la experta.

A través de vídeos y ejemplos prácticos, la pedagoga explicó cada una de las características de este tipo de crianza, como por ejemplo, «el rechazo al aburrimiento, excusar por sistema a los niños, privarles de su autonomía e inculcarles la llamada «cultura de la intervención», haciendo sus propios deberes, solucionando los conflictos entre sus amigos o simplemente llevándoles sus mochilas». 

«Esta forma de educación, añadida al miedo actual de los profesores», señaló Inma, «hace que los adultos nos convirtamos en padres que resolvemos de forma sistemática todos los problemas a nuestros hijos, haciéndoles incapaces de enfrentarse a la vida por ellos mismos». 

La pedagoga apuntó a continuación algunas de las causas de la sobreprotección a los hijos, como la cultura de la perfección que impera en nuestro entorno, la proyección de nuestros miedos y frustraciones pasadas en los hijos o la falta de empatía con ellos. Este tipo de educación provoca en los niños consecuencias que en algunos casos pueden llegar a ser graves, como:

  • Infantilización de la sociedad
  • Generación de personas frágiles, inseguros y con muchos miedos.
  • Ansiedad y depresión (ideal de perfección pero sin armas)
  • Tristeza, desánimo y baja autoestima: “yo no puedo”
  • Baja tolerancia a la frustración
  • “Síndrome del emperador”

La resiliencia para educar niños fuertes

Para evitarlo, la experta expuso algunas prácticas basadas en la idea de que «somos arquitectos de nuestro propio cerebro», explicó, «y podemos moldearlo como deseemos, desarrollando una habilidad fundamental para la vida, la resiliencia, que nos permite reaccionar de forma adecuada ante las dificultades y salir fortalecido de ellas». Para desarrollarla, son necesarias tres claves: aceptación, adaptación y actitud. Además, apuntó algunos consejos prácticos para educar en la fortaleza a nuestros hijos, tales como:

  1. Eliminar la palabra «pobrecito de nuestro» vocabulario
  2. Educar con vistas al futuro y sobre el proyecto que queremos
  3. Fomentar el talento y la creatividad: vivir el aburrimiento
  4. Dejar de preguntárselo todo
  5. Poner límites y trabajar el vínculo afectivo
  6. Ejercitar la paciencia de los niños
  7. Naturalizar la equivocación

* Inma Gómez es Licenciada en Pedagogía por la Universidad de Navarra, diplomada en Magisterio de Educación Primaria (Centro Universitario Villanueva) y Máster en Neuropsicología Educativa por la Universidad Internacional de La Rioja. Inma ha dedicado su trayectoria profesional a la docencia y a la orientación de alumnos desde los 0 hasta los 18 años y sus familias, centrándose en la aplicación de estrategias de mejora tanto en el aula como en el ámbito familiar. Es especialista en la rama científica neuropsicológica, que aporta una visión más global de la persona desde el punto de vista del funcionamiento cerebral.