prueba

No caer en la rutina en nuestras normas, no ser conformarnos con hacerlas siempre igual, sino en hacerlas cada vez mejor. Si dices basta estás muerto. San Agustín. Ver que podríamos hacer mejor. Siempre se ha hecho así, a lo mejor en las actuales circunstancias se puede hacer mejor. El que no avanza retrocede. La especie que no se adaptó desapareció. No caer en la frivolidad de nuestro tiempo, aguantar el bombardeo continuo.

Finura en el Examen de conciencia. Qué hemos hecho mal, o bien y podíamos haber hecho mejor. Y atención en todo o que hacemos, ¿estoy haciendo en este momento lo que tengo que hacer? ¿lo estoy haciendo como lo debo hacer?

Estar vigilantes para que no se derrumbe nuestro edificio espiritual, es de necios construir un edifico con mucho esfuerzo y tiempo, y después no prestarle atención y dejar que se arruine, hay que mantenerlo.

Podemos echar de nuestra casa con gran esfuerzo al demonio, pero si no estamos atentos, entonces vuelve por sorpresa acompañado y nuestra situación es peor.
El demonio acecha, no descansa, espera a que nos confiemos, entonces, cuando nos ve distraídos, ataca.
Viene disfrazado de palabras de bondad para engañaros, como pretendía en el evangelio de hoy, con palabras de verdad pero con intención de engañar.

NP: el Señor del campo ha lanzado a voleo la semilla en el momento propicio y con arte consumada; además, ha organizado una vigilancia para proteger la siembra reciente. Si después aparece la cizaña, es porque no ha habido correspondencia, porque los hombres —los cristianos especialmente— se han dormido, y han permitido que el enemigo se acercara.

Nos lo dice también el Papa Francisco: «Vigilad el corazón, porque la vigilancia es signo de sabiduría, es signo sobre todo de humildad, porque tenemos miedo de caer y la humildad es el camino maestro de la vida cristiana»
No se trata de vivir atemorizados.

Santa Teresa: El amor de Dios nos lleva a caminar rápido hacia Él. El temor de Dios nos hará cuidar dónde ponemos los pies al caminar.
NP: «Custos, quid de nocte!» —¡Centinela, alerta! Día de guardia, como en un buque.
Exige esfuerzo. San Pablo a los corintios: Velad, estad firmes en la fe, portaos varonilmente y esforzaos.
Guardar el corazón, poner los muros de nuestra defensa lejos del castillo, exigencia, esfuerzo, nos da seguridad.
Ojalá tú también te acostumbraras a tener, durante la semana, tu día de guardia: para entregarte más, para vivir con más amorosa vigilancia cada detalle, para hacer un poco más de oración y de mortificación.
Ser conscientes de que la seguridad total en nuestra fidelidad no existe, como en la ciberseguridad, donde nos limitamos a poner barreras a los hackers. El demonio siempre estará tratando de encontrar una brecha, por eso debemos de poner todos los medios posibles, en particular la oración, para defendernos de sus ataques.

El mejor parche de seguridad es la Oración.